El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, anunció este martes que el cuarto petrolero cargado con diésel con destino a Estados Unidos zarpará este miércoles 28 de octubre, dando continuidad a las entregas de combustible pactadas entre el Kremlin y la Casa Blanca.
«Esperamos que salga el día 28», confirmó el alto funcionario en declaraciones recogidas por la agencia RIA Nóvosti, precisando además que actualmente tres buques cisternas ya se encuentran navegando tras haber partido desde los puertos rusos del mar Báltico hacia el mercado estadounidense.
El suministro se enmarca en el acuerdo alcanzado el pasado 9 de octubre tras una conversación telefónica entre los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin, en la que Washington acordó levantar la prohibición de importar hidrocarburos de origen ruso. El cronograma de exportación contempla el envío de 300.000 toneladas de combustible en octubre, 500.000 toneladas en noviembre y 1.000.000 de toneladas durante el mes de diciembre.
Nóvak cuestionó las posturas manifestadas por dirigentes del Partido Demócrata estadounidense en oposición al pacto bilateral: «Ahora mismo los buques están en camino, y los acuerdos entre los presidentes Vladímir Putin y Donald Trump se están realizando. En general, por supuesto, resulta sorprendente la postura de los demócratas, que hacen las declaraciones o incluso actúan en contra de los intereses del pueblo estadounidense».
Por su parte, el presidente Vladímir Putin destacó previamente ante el emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff, el impacto positivo del anuncio, señalando que la medida generó un descenso inmediato de entre 5 % y 6 % en los precios globales del diésel. A su vez, el mandatario estadounidense, Donald Trump, puntualizó que el flujo de combustible ruso contribuirá a estabilizar la oferta a nivel global.
Analistas de sectores energéticos y medios internacionales como el Financial Times señalan que este acuerdo adquiere relevancia estratégica previo a las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre, al buscar mitigar las presiones inflacionarias sobre los precios del combustible provocadas por las tensiones geopolíticas y el conflicto armado de EE. UU. en Irán.

