Un reciente informe publicado por The New York Times reveló que la dirigente opositora venezolana María Corina Machado habría impedido la liberación de presos políticos al negarse a entregar a Estados Unidos una lista de nombres solicitada por Richard Grenell, enviado del expresidente Donald Trump. Según el diario, esta decisión frenó cualquier apoyo directo de Washington para concretar dichas liberaciones.
De acuerdo con las fuentes citadas, Grenell intentó reunirse personalmente con Machado y también solicitó la lista a través de sus representantes legales. Sin embargo, la dirigente opositora rechazó ambas peticiones, argumentando que acceder a ellas podría generar acusaciones de favoritismo o negociaciones políticas indebidas. Este distanciamiento debilitó la relación entre Machado y la Casa Blanca, lo que llevó a Trump y al entonces secretario de Estado Marco Rubio a coordinar acciones con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, en un giro inesperado de la política estadounidense hacia Venezuela.
El informe señala que la negativa de Machado fue interpretada como un obstáculo en los esfuerzos de Washington por impulsar la liberación de detenidos, en un contexto donde Estados Unidos buscaba equilibrar sus intereses estratégicos en la región con la presión internacional por los derechos humanos. La decisión habría generado tensiones dentro de la oposición venezolana, al tiempo que reforzó la percepción de que la política exterior norteamericana priorizó la estabilidad regional sobre acuerdos directos con líderes opositores.
Este episodio refleja las complejidades de las negociaciones internacionales en torno a Venezuela y la dificultad de articular consensos entre actores políticos internos y externos. La revelación del New York Times abre un nuevo capítulo en el debate sobre las estrategias opositoras y la influencia de Washington en la crisis venezolana.

