El Congreso Mundial en Defensa de la Madre Tierra culminó hoy en Caracas, Venezuela, con una participación activa y significativa del Movimiento Tortuguero de Venezuela, representado por Leudys González y Amarilis López. Este colectivo, dedicado a la protección de tortugas marinas y ecosistemas costeros, se destacó por su enfoque en la conservación biocultural y el respeto a los ciclos naturales como pilares de la justicia ambiental.

Durante los cinco días del evento, González y López participaron en mesas de trabajo sobre biodiversidad en riesgo y derechos de la Madre Tierra, donde compartieron experiencias comunitarias de monitoreo de tortugas, restauración de playas y educación ambiental en zonas vulnerables. Su intervención fue aplaudida por delegaciones internacionales, quienes reconocieron el valor de las iniciativas locales en la construcción de políticas globales.

El Congreso reunió a delegados de 63 países, incluyendo líderes indígenas, científicos y activistas. Entre los discursos más resonantes estuvo el del vicepresidente boliviano David Choquehuanca, quien instó a abandonar el “capitalismo verde” y recuperar los códigos de vida ancestrales. Por su parte, el presidente Nicolás Maduro denunció la manipulación de la diplomacia ambiental y exigió medidas concretas ante la crisis climática.

Se sembraron más de 62 mil árboles como parte de una jornada nacional de reforestación, y se instalaron nueve mesas temáticas para abordar desafíos como la economía sostenible, la contaminación y los residuos. La ministra Gabriela Jiménez alertó sobre el aumento de fenómenos extremos en la región amazónica y caribeña.

El Congreso sirvió como antesala para la COP30 en Belém, Brasil, donde Venezuela presentará una agenda verde centrada en la vida, la soberanía ecológica y la lucha contra el extractivismo. El Movimiento Tortuguero reafirmó su compromiso de seguir articulando saberes locales con acciones globales.

