La ciudad de Cumaná atraviesa una de las crisis hídricas más severas de los últimos años, al acumular ocho días consecutivos sin el servicio de agua potable debido a una obstrucción en el túnel matriz del sistema Turimiquire, infraestructura que abastece a los estados Sucre y Nueva Esparta. La interrupción ha afectado de manera crítica a la capital sucrense, donde miles de familias permanecen sin acceso al vital recurso.
Ante la emergencia, la gobernadora del estado Sucre, Jhoanna Carrillo, activó un plan de contingencia basado en la distribución de agua mediante camiones cisterna. Aunque algunas comunidades han recibido el suministro, numerosos sectores continúan sin ser atendidos. Según un comunicado oficial, solo cinco zonas —la parte baja de Cantarrana, Caiguire, El Peñón y Santa Eduviges— han logrado restablecer parcialmente el servicio.
Durante un recorrido realizado por distintos equipos de prensa, se constató que muchos ciudadanos se ven obligados a salir a las calles o trasladarse a sectores lejanos para llenar envases y botellas. Otros han optado por acudir al río Manzanares para bañarse y recolectar agua, lo que ha generado una afluencia masiva en sus orillas. La desesperación también ha derivado en protestas y cierres de calles, donde los habitantes exigen respuestas inmediatas.
La falta de agua ha impactado directamente la alimentación y la higiene de las familias. Algunos residentes aseguran que solo han podido consumir pan y cambur durante los últimos días, mientras esperan la restitución del servicio.
Diversos gremios y representantes del sector privado han propuesto trabajar conjuntamente con la gobernación para acelerar soluciones. Sin embargo, la gobernadora Carrillo informó en un programa especial que, aunque esperaba la normalización del suministro el martes, los trabajos continúan. Pidió paciencia a la población mientras equipos del Ministerio de Aguas avanzan en la reparación del túnel Turimiquire.

