En este sentido, recordó que los derechos humanos no son una abstracción, sino una realidad que abarca desde la participación política hasta la alimentación y la cultura.
«Eso implica una presencia de la Defensoría con respuestas concretas que se vean rápido; no podemos permitir que el ciudadano espere años por una solución», sentenció.
Colaboración, no competencia
Uno de los puntos más determinantes de la entrevista fue la aclaración sobre el rol institucional frente a otros actores de la sociedad civil y la política. Lobato marcó una distancia clara respecto a la politización del ente defensorial.
»La Defensoría no está para competir con los partidos políticos, no está para competir con las ONG ni con organismos multilaterales; está para trabajar en colaboración con ellos», explicó la funcionaria.
Advirtió que entrar en una dinámica de competencia desvirtúa la esencia del organismo: «Si se compite, se termina alineando y dejando de lado la verdadera función de la Defensoría.
Hay problemas de límites sobre lo que debe hacer la institución, pero nuestra prioridad debe ser atender la vulnerabilidad que es transversal a todos los sectores».
La nueva Defensora dijo que su administración se caracterizará por la eficiencia operativa, buscando que la institución recupere su rol como mediadora y garante de derechos en cada rincón del país donde exista una necesidad desatendida.

