El Ing. Luis Varela, de Fundación Nuestra Tierra, defendió el valor identitario de las variedades Criollo y Deltano ante más de 30 expositores e investigadores nacionales.
CUMANÁ, SUCRE. — Los pasados viernes 16 y sábado 17 de octubre, la ciudad de Cumaná se convirtió en el punto de convergencia del sector cacaotero oriental con la celebración de la tercera edición de su gran Expoferia Regional, un espacio consagrado a exaltar la pureza, diversidad y potencial productivo de este rubro estratégico para la nación.
Las instalaciones del Centro Traki Cumaná sirvieron de sede para congregar a más de 30 expositores, entre productores agrícolas, maestros chocolateros, artesanos e investigadores científicos, quienes exhibieron la capacidad transformadora y el valor agregado del fruto nacional.
La jornada académica y formativa contó con la destacada participación del Ing. Luis Varela, coordinador del programa de Buenas Prácticas Agrícolas de la Fundación Nuestra Tierra (Fundatierra). Durante su intervención como ponente central, Varela expuso los fundamentos técnicos y culturales que sustentan el origen y la trazabilidad de los cacaos del oriente y sur del país, haciendo un enérgico llamado a preservar las denominaciones autóctonas.
«Hablar de nuestros cacaos es defender nuestras raíces más profundas. Proteger y dignificar nombres como el Criollo ancestral y el Deltano no es solo un compromiso agronómico, sino un deber histórico con la identidad venezolana y con los hombres y mujeres del campo que resguardan esta genética privilegiada», enfatizó el especialista de Fundatierra.
Riqueza genética: Criollo, Deltano y Amazónico
El encuentro regional brindó un escenario propicio para el intercambio de saberes en torno a los perfiles aromáticos y la calidad de exportación de las variedades Criollo, Deltano y Amazónico. Los asistentes pudieron constatar, a través de mesas de cata, demostraciones en vivo y ponencias especializadas, los estándares necesarios para consolidar a Venezuela en el mercado chocolatero internacional bajo esquemas de producción sustentable y comercio justo.
Con un balance ampliamente positivo, la tercera edición de la expoferia reafirmó a la capital sucrense como un bastión clave para la articulación entre el conocimiento técnico, el campesinado y la industria artesanal, consolidando la premisa de que el rescate del cacao originario es motor de desarrollo económico y soberanía productiva.


