Tras superar una década de dificultades económicas, el rubro cafetalero ha experimentado un renacimiento sin precedentes. La aparición de numerosas marcas nacionales, regionales y locales ha permitido no solo abastecer con calidad el mercado interno, sino alcanzar los estándares necesarios para competir en las plazas más exigentes del mundo.
Bajo la coordinación de la Embajada de Venezuela y el respaldo técnico de la Corporación Venezolana del Café, los granos nacionales fueron exhibidos ante más de 80.000 visitantes de 115 países.
Los puntos destacados de la oferta exportable fueron la variedad «java» cultivada a 1.600 metros de altura en Sanare, estado Lara, sorprendió por su perfil aromático.
Productores andinos de Mérida exhibieron variedades de alta gama como «Geisha», «Wush Wush» y «Castillo», reconocidas por sus altos niveles de valoración internacional.
En alianza con empresas asiáticas, se presentó una experiencia de latte elaborado con batata morada orgánica, fusionando la biotecnología asiática con la versatilidad del café criollo.

