Un grave choque entre dos trenes de pasajeros registrado este miércoles en la estación de la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, deja hasta el momento un balance trágico de al menos 64 personas fallecidas y decenas de heridos, según confirmó el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
En los dos ferrocarriles viajaban un total de 544 pasajeros. Como consecuencia de la colisión, cinco vagones resultaron descarrilados y cuatro de ellos cayeron por un terraplén en la zona del siniestro.
“Ya son varias tragedias así y es desolador. Ya he hablado con el presidente del Gobierno para compartir la información de ambas administraciones y me ha comunicado que se trasladará al lugar del accidente a lo largo del día. Hablamos de personas como si fueran números y es una tragedia”, declaró García-Page ante medios de comunicación locales.
El mandatario autonómico informó que todos los pasajeros atrapados que podían ser rescatados ya han sido evacuados del lugar gracias a la intervención conjunta de los cuerpos de emergencia y seguridad de las distintas administraciones: “Los pasajeros que podían salir por su pie o con ayuda han sido evacuados. Ahora queda por buscar posibles cadáveres”. García-Page advirtió además que se prevé que la cifra de víctimas mortales pueda incrementarse con el avance de los trabajos de remoción.
Por su parte, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, se apersonó en la zona de la catástrofe para supervisar las operaciones. Según indicó, la principal hipótesis inicial apunta a un error humano por parte de un operador del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), mientras los equipos técnicos evalúan las causas oficiales.
Entre las líneas de investigación también se analiza una posible falla en el sistema de seguridad LZB (sistema de control continuo e influencia lineal sobre el tren), incluyendo el eventual mal funcionamiento de una señalización luminosa en la vía.
Este suceso, que constituye la segunda gran tragedia en la red ferroviaria en menos de diez meses, ha generado conmoción nacional y motivado la suspensión total de las agendas políticas y de precampaña electoral en España.

