Tras el rezo del tradicional Ángelus dominical desde la ventana del Palacio Apostólico, el Papa León XIV manifestó su profunda preocupación por la creciente crisis humanitaria que asola a Yemen e hizo un enfático llamamiento a la comunidad internacional y a las partes en conflicto para lograr el cese inmediato de los combates.
«Sigo con preocupación la grave situación humanitaria en Yemen, en particular en la ciudad de Taiz, donde la población sufre por la falta de comida, agua y atención médica», expresó el Santo Padre.
En su mensaje, el pontífice instó a la conciliación en la zona: «Hago un sentido llamamiento para que cesen las hostilidades y se garantice al pueblo yemení y a todos los pueblos de la región vivir en paz».
El pronunciamiento papal se produce en medio de la intensificación de las operaciones ofensivas y el asedio sobre la ciudad de Taiz, en el suroeste de Yemen, donde el cerco impuesto mantiene a miles de familias sin acceso a suministros básicos ni servicios médicos esenciales.
A este escenario se suman los reportes de la Red Yemení de Derechos y Libertades, organismo que denunció este sábado la muerte de al menos 212 civiles —entre ellos 38 menores de edad— como consecuencia de bombardeos indiscriminados, ataques de francotiradores y la detonación de minas terrestres en la provincia.
Asimismo, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó el pasado viernes que el recrudecimiento de la violencia desde principios de septiembre ha forzado el desplazamiento de más de 268.000 personas en la región.

