El Coliseo y el papa con la cruz

Aunque sin citar nombres, países o casos concretos, el texto será una admonición para el mundo actual contra la tiranía y la guerra. Estos son algunos pasajes clave del primer viacrucis de León XIV:
- Contra los desmanes del poder político: El texto sostiene que la sombra de Poncio Pilato ha llegado a nuestros días como un tipo de gobernante que «cree haber recibido una autoridad sin límites y piensa que pueden usarla y abusar de ella a su antojo».
- Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: El poder de juzgar, pero también de «comenzar una guerra o de terminarla», asevera.
- ‘Desastre’ bélico: Cada meditación es seguida por una oración en la que están muy presentes las víctimas de las guerras, masacres o «genocidios»: los huérfanos, los migrantes, los desplazados o las víctimas de «torturas».
- Autoritarismo: La humillación que Jesucristo padeció en su martirio es la misma perpetrada por los «regímenes autoritarios» que «obligan a los prisioneros a permanecer semidesnudos en una celda vacía o en un patio», pero también la que ejercen «violadores y abusadores» que «tratan a las víctimas como objetos».
- Las madres: El autor reflexiona sobre el encuentro de Jesús con María en su camino a la cruz para poner en valor el papel de las madres que ven a sus hijos sucumbir en la lacra de la violencia.
«Tantísimas madres hoy ven a sus hijos arrestados, torturados, condenados, asesinados; son despertadas en medio de la noche por una noticia desgarradora o velan en hospitales a un hijo cuya vida se está apagando», lamenta.
- El valor de la asistencia: Asimismo se ensalza el trabajo de los voluntarios, también no creyentes, que como el cireneo que ayudó a Cristo a cargar la cruz. «Arriesgan la vida en situaciones extremas para socorrer a quien necesita alimento, instrucción, cuidados médicos o justicia».

Presos y migrantes
- Defensa del preso y del migrante: El viacrucis recuerda además a los «detenidos y encarcelados en una manifestación» así como a los inmigrantes «deportados por políticas carentes de compasión», «naufragados en desesperados viajes de esperanza», «aniquilados en zonas de guerra» o «suprimidos en campos de exterminio».
«Sigue concediéndonos lágrimas, Señor, para no disipar nuestra conciencia en las tinieblas de la indiferencia», implora»
- «Niños sin infancia»: El texto también reza por «los niños a los que les ha sido robada la infancia y dañado el futuro» o por las «mujeres víctimas de la trata y reducidas a la esclavitud».
- La dignidad de las sepulturas: La muerte de Jesucristo inspira una reflexión sobre el trato a los difuntos.
«Nunca debería haber cadáveres que no sean restituidos ni sepultados; las madres, familiares y amigos de los condenados nunca deberían verse obligados a humillarse ante las autoridades para que les restituyan los restos martirizados de un ser querido», pide.
- Crítica al sensacionalismo: Aludiendo a un Jesús despojado de sus vestiduras, la meditación también critica a una industria del espectáculo que «ostenta la desnudez para obtener algún espectador más» o un sector de la información que «expolia a las personas ante la opinión pública».
- El legado del santo de los Pobres: Este año el viacrucis ha estado inspirado en san Francisco de Asís por el octavo centenario de su muerte, un santo que peregrinó a Tierra Santa en tiempo de cruzadas. El autor de las meditaciones es, de hecho, franciscano.

