Caripito (Estado Monagas) – En un ambiente de profunda solemnidad y fervor cristiano, la «Jerusalén de Venezuela» fue escenario de uno de los momentos más sublimes de su Semana Santa Viva: el encuentro entre la imagen de Jesús Nazareno y su madre, la Virgen de los Dolores.
Miles de devotos procedentes de distintos sectores y de otras regiones del país convergieron en una multitudinaria procesión que escoltó a ambos tronos sagrados. El punto culminante de la jornada tuvo lugar en la Avenida Nueva Jerusalén, específicamente a la altura de las Gigantoletras, donde el sentimiento religioso se desbordó al unísono con la llegada de las imágenes.
Un momento de profunda reflexión
Bajo el resplandor de las velas y el característico color morado que inundó las calles, el encuentro simbolizó el consuelo mutuo entre madre e hijo en el camino al Calvario. Los presentes, entre oraciones y cánticos, reafirmaron la identidad espiritual de Caripito, consolidando a la localidad como el principal referente del turismo religioso en el oriente del país.
Representantes de la Diócesis de Maturín y de la Fundación Monseñor Pérez Madueño destacaron la importancia de mantener viva esta tradición que este año celebra su edición número 59, encaminándose con paso firme hacia su postulación ante la UNESCO.
La actividad contó con el despliegue de los cuerpos de seguridad y el apoyo de diversas organizaciones, incluyendo la Fundación Nuestra Tierra, Sistema Nacional de Orquestas Núcleo Caripito, Alcaldía del Municipio Bolívar y Gobernación del Estado Monagas, cuyos integrantes se sumaron a la caminata en señal de unidad y respeto por las tradiciones locales.
Con la culminación de este acto, Caripito se declara listo para las escenificaciones vivientes de los días santos, invitando a todo el país a ser testigos de la fe que mueve a este pueblo cacaotero por excelencia.

