BARINAS, VENEZUELA – El cacao venezolano no solo es un producto de exportación; es el estandarte de una nación que se reconoce en el aroma y sabor de sus tierras. En un firme respaldo a las políticas de soberanía económica del Ejecutivo Nacional, los productores del estado Barinas han reafirmado su compromiso con el Plan para la Internacionalización del Cacao, consolidando la posición de Venezuela como el productor del grano más excelso del planeta.
Un símbolo de identidad y resistencia
Rosa Elena Bravo, reconocida emprendedora, productora de cacao y chocolate barinés, destacó que este rubro trasciende lo comercial para convertirse en un emblema de la venezolanidad. Según Bravo, el cacao barinés es el resultado de siglos de tradición y el esfuerzo incansable de quienes cuidan la tierra.
«Hablar de nuestro cacao criollo, barinés, es hablar de historia y de esencia. Detrás de cada mazorca y de cada planta hay una familia. Es un símbolo de identidad y resistencia que hoy estamos listos para compartir con el mundo», aseveró la productora.
Compromiso con el desarrollo nacional
En sintonía con el llamado de la Presidenta encargada, Dra. Delcy Rodríguez, para dinamizar la economía productiva, los artesanos y productores llaneros se declaran en «ofensiva comercial». El objetivo es claro: dar el salto definitivo hacia el mercado internacional, transformando la tradición familiar en un motor de desarrollo económico sostenible.
Puntos clave del respaldo barinés:
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Calidad Histórica: Reafirmación del cacao venezolano como el mejor del mundo por sus propiedades organolépticas únicas.
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Soberanía Económica: Alineación total con las políticas estatales para diversificar las fuentes de divisas del país.
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Valor Agregado: El paso de la producción de materia prima a la creación de chocolate artesanal de alta gama con sello de exportación.
Del campo barinés a los paladares del mundo
Los productores enfatizaron que los productos elaborados «con las manos y el corazón» están listos para competir en los mercados más exigentes. Este movimiento no solo busca el crecimiento financiero, sino que el mundo entero disfrute de la calidad de un fruto que es orgullo nacional.
Con este impulso, el sector cacaotero de Barinas se posiciona como una pieza fundamental en la arquitectura de la Venezuela Potencia, demostrando que el chocolate es el puente perfecto entre la herencia ancestral y la prosperidad futura.

