San Juan de los Morros, 21 de enero.– Cada año, en esta fecha, miles de fieles emprenden una travesía que une dos estados y que simboliza la fuerza de la fe y la tradición. Desde la capital guariqueña, los peregrinos parten rumbo a San Sebastián de los Reyes, en Aragua, para rendir homenaje a Nuestra Señora de la Misericordia y Caridad, una devoción que ha perdurado por más de tres siglos.
La historia cuenta que a finales del siglo XVII, la imagen de la Virgen de la Caridad reposaba en una humilde casa de San Juan de los Morros. Un incendio devastador consumió la vivienda, pero milagrosamente la pequeña tablita con la imagen permaneció intacta. Este hecho fue interpretado como señal divina y, en consecuencia, la imagen fue trasladada a la parroquia más cercana: San Sebastián de los Reyes.
Desde entonces, los fieles decidieron mantener viva la tradición de caminar cada 21 de enero desde Guárico hasta Aragua, en un recorrido que simboliza esperanza, gratitud y unión comunitaria. La peregrinación, que este año celebra 334 años, se ha convertido en una manifestación cultural y religiosa que trasciende generaciones, reuniendo familias, jóvenes y adultos en un mismo propósito: venerar a la Santísima Virgen.
La jornada está marcada por cantos, rezos y expresiones de fe que acompañan a los peregrinos durante el trayecto. Al llegar a San Sebastián de los Reyes, la comunidad recibe con júbilo a los caminantes, quienes participan en misas solemnes y actos culturales que refuerzan la identidad y el sentido de pertenencia de la región.
Este acontecimiento, más que una tradición, es un testimonio vivo de la espiritualidad del pueblo venezolano, que año tras año reafirma su compromiso con la Virgen de la Misericordia y Caridad, símbolo de protección y esperanza.
Por: Winder Alnaude

