La joven Nicoll Ariacna Toro, de 19 años, se presenta en el certamen más dulce de Venezuela con el orgullo de representar al estado Yaracuy, una tierra donde el cacao es mucho más que un cultivo: es sustento, identidad y motor de desarrollo. Para Nicoll, ser Miss Cacao Yaracuy significa llevar la voz de las familias productoras que han hecho de este fruto un símbolo de resiliencia y prosperidad.
El cacao en Yaracuy tiene una importancia fundamental en diversos ámbitos. En lo económico, genera empleo y posee un gran potencial exportador; en lo social, constituye el sustento de numerosas familias; y en lo ambiental, se cultiva bajo prácticas conservacionistas que protegen la biodiversidad de la región. Además, el cacao se ha convertido en una fuente de identidad cultural y en un atractivo para el turismo gastronómico y cultural, consolidando a Yaracuy como un referente en la producción de este fruto de excelencia.

En el marco del Chocolate Fashion Show, Nicoll Ariacna Toro presentó un traje de fantasía que representa a la india protectora de los cacaos yaracuyanos. Diseñado por Monix y Fornes, la pieza es colorida y elaborada, con detalles que evocan la cultura indígena y la conexión ancestral con la tierra. El atuendo incluye un body decorado con cientos de cristales y semillas, acompañado de una falda larga y fluida en tonos vinos y marrones que simbolizan los colores de la mazorca y la naturaleza.
La propuesta se complementa con accesorios elaborados, como collares de semillas y plumas, que refuerzan la identidad cultural y la fuerza espiritual de la india protectora. Nicoll, con una expresión serena y poderosa, sostiene una cesta de cacao entre sus manos, mientras el fondo evoca plantaciones bajo un cielo soleado, transmitiendo la vitalidad y esperanza que este fruto representa para su tierra.
El certamen Reina del Cacao Venezolano se consolida como un espacio donde la moda, la cultura y la tradición se entrelazan para rendir homenaje al cacao venezolano. La participación de Nicoll Ariacna Toro reafirma el compromiso de las nuevas generaciones con la promoción de este fruto, que no solo es un producto agrícola, sino también un símbolo de identidad, orgullo y proyección internacional.
Con su elegancia y mensaje inspirador, Nicoll invita a todos a valorar el cacao como parte esencial de nuestras raíces y a reconocer en él la dulzura que une a Venezuela con el mundo.


