La joven Sharil Médina, de 20 años, se ha convertido en la representante de Lara en el certamen Miss Cacao Venezolano, llevando consigo el orgullo de una región que ha sido históricamente vinculada al cultivo y la transformación del cacao. Su participación no solo resalta la belleza y elegancia de la mujer larense, sino también la importancia cultural y económica de este fruto en la vida de las comunidades productoras.
El cacao en el estado Lara constituye un verdadero sustento para numerosas familias, quienes han encontrado en su cultivo y comercialización una fuente de estabilidad económica, incluso en tiempos de crisis climática o de otra índole. Más allá de su valor agrícola, el cacao representa una herencia cultural que conecta generaciones y fortalece la identidad de Venezuela como país productor de uno de los mejores cacaos del mundo.

En el marco del Chocolate Fashion Show, Sharil Médina presentó la creación titulada “El dulce sabor del chocolate”, diseñada por el talentoso Yihmmy Estrada, oriundo de Anaco. La pieza, elaborada en un elegante tono marrón chocolate, refleja la sofisticación de la mujer venezolana y está complementada con accesorios que realzan su feminidad. El diseño evoca la transformación del cacao en chocolate, con una silueta que combina tradición y modernidad, convirtiéndose en un homenaje a la riqueza cultural del país.
Sharil expresó que para ella es un honor representar a Lara en un certamen que conjuga la belleza femenina con el valor del cacao como patrimonio nacional. Su participación reafirma el compromiso de las nuevas generaciones con la promoción de este fruto, que ha sido motor de desarrollo y símbolo de resiliencia para las comunidades productoras.
El evento Miss Cacao y el Chocolate Fashion Show se consolidan como plataformas que integran moda, cultura y tradición, ofreciendo al público una experiencia única donde la elegancia de la mujer venezolana se entrelaza con el aroma y la historia del cacao. La presencia de Sharil Médina reafirma que el cacao no es solo un producto agrícola, sino un símbolo de identidad y orgullo que proyecta a Venezuela hacia el futuro.


