El presidente de la República Portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, condenó este martes los enfrentamientos y episodios de violencia registrados durante las recientes manifestaciones del fin de semana en puntos neurálgicos como la plaza del Rossio, en Lisboa, y la ciudad de Oporto.
Durante una comparecencia pública, el jefe de Estado instó al Gobierno, al Parlamento y a las organizaciones políticas a cesar los señalamientos mutuos para concentrar esfuerzos en la búsqueda de soluciones a la crisis habitacional que afecta al país.
«Dejemos de echarnos la culpa unos a otros. Todos tienen responsabilidades», aseveró el mandatario tras lamentar la ausencia de un diálogo político constructivo. Rebelo de Sousa aclaró que se mantuvo dando seguimiento continuo a los acontecimientos y solicitando informes a las autoridades competentes, recordando además que previamente había exhortado al Ejecutivo y a las fuerzas partidistas a alcanzar acuerdos urgentes.
La pronunciación del presidente se produce tras la reunión sostenida el lunes con el primer ministro, Luís Montenegro, en un contexto marcado por el desalojo de campamentos de protesta en Lisboa y Oporto, la detención de manifestantes y la creciente polarización en la Asamblea de la República.
Para abordar la coyuntura social e institucional, Rebelo de Sousa anunció una hoja de ruta que contempla los siguientes pasos:
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Ronda de consultas políticas: Reuniones con los líderes de los partidos representados en el Parlamento programadas para este jueves 29 de octubre.
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Evaluación técnica y consultiva: Convocatoria formal a una sesión del órgano consultivo superior del Estado y encuentros de trabajo con especialistas en políticas de vivienda y mercado inmobiliario.
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Revisión normativa: Evaluación de posibles actualizaciones a la legislación sobre el derecho de manifestación, norma vigente desde 1974.

