El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que evalúa enviar buques de guerra a las costas de Cuba una vez concluidas las operaciones militares en Irán, con el objetivo de presionar la rendición del gobierno de la isla caribeña.
Durante un acto de campaña en el estado de Florida previo a las elecciones de medio término pautadas para el próximo 3 de noviembre, el mandatario estadounidense se dirigió a un nutrido grupo de electores —en su mayoría integrantes del exilio cubano— tras ser abordado al respecto por asistentes al evento.
«Haremos una pequeña escala. En realidad, lo que vamos a hacer con Cuba es que vamos a regresar de Irán; esos hermosos barcos pasarán por Cuba, haremos que se detengan a unas 50 yardas (45 metros) de la costa. Levantarán las manos y luego vamos a enviar a Marco Rubio (el secretario de Estado), para que termine de cerrar el trato», aseveró el gobernante norteamericano.
La reacción de las autoridades cubanas no se hizo esperar. El presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió con firmeza ante los señalamientos de la Casa Blanca, ratificando que la nación mantendrá la defensa de la soberanía alcanzada a mediados del siglo XX.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el líder cubano manifestó: «El Gobierno de Estados Unidos deja claro que no renuncia a sus ambiciones de dominación sobre Cuba. Es bueno recordar que los cubanos alcanzamos desde el 1° de enero de 1959 nuestra verdadera independencia y estamos decididos a defenderla. Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí».
En declaraciones adicionales durante una inspección en la zona de Los Sitios, en La Habana, Díaz-Canel evaluó diversas acciones operativas que se ejecutan en el territorio, abarcando tanto medidas de preparación militar defensiva como estrategias destinadas a contrarrestar el impacto del bloqueo económico estadounidense. «Vamos a salir de esto», puntualizó el jefe de Estado cubano.

