Cerca de 800 mil personas se movilizaron este sábado en las principales ciudades de Francia en una masiva jornada de protesta contra la gestión del gobierno actual. Durante la manifestación, la ciudadanía denunció el continuo deterioro del poder adquisitivo y exigió mejoras urgentes en las condiciones de vida, en un clima de alta tensión social provocado por la magnitud de la convocatoria.
Ante el volumen de asistentes y el descontento popular, el Ejecutivo francés desplegó un operativo de seguridad de gran escala en todo el territorio nacional con el objetivo de resguardar el orden público y evitar altercados en los puntos de mayor afluencia.
El firme reclamo de los manifestantes mantiene bajo presión a la gestión gubernamental, en una jornada que refleja el descontento de amplios sectores sociales frente a las políticas socioeconómicas del país.

