El cantante monaguense, oriundo del sector Los Cerritos, partió en la cúspide de su carrera dejando un impacto indeleble en la historia de la música venezolana.
CARIPITO, MONAGAS. — Cada 28 de septiembre, Venezuela y en especial el estado Monagas recuerdan la partida física de una de sus figuras artísticas más deslumbrantes: Alexis Enrique Navarro Velásquez, inmortalizado como Cherry Navarro. Con una carrera meteórica, estilo vanguardista y una voz privilegiada, el intérprete caripiteño transformó la escena musical de la década de los sesenta y trascendió fronteras antes de su prematuro fallecimiento en 1967.
Nacido el 9 de julio de 1944 en el emblemático barrio Los Cerritos de Caripito, Cherry fue hijo de Manuel Navarro y María de Jesús Velásquez, cariñosamente recordada como «Doña Chucha». Sus raíces orientales marcaron su calidez y temple, aunque a los 14 años su destino dio un giro definitivo cuando su madre resolvió trasladar a la familia a Caracas, radicándose en la parroquia El Valle.
Fue en las aulas capitalinas donde Navarro forjó una entrañable amistad con José Luis Rodríguez «El Puma», con quien fundó el conjunto «Canaima». Poco después, su talento atrajo la atención del insigne maestro y compositor margariteño Chelique Sarabia, quien lo integró a su agrupación y le abrió las puertas de la pantalla chica en los programas de variedades más cotizados de la época.
En el plano personal, tras una relación con Belkys Montero, nació su único hijo, José Enrique Navarro. Sin embargo, las exigencias de una carrera artística en vertiginoso ascenso condujeron a la separación de la pareja.
Consagración y proyección global
El impulso definitivo llegó tras su participación en el espacio «Cada minuto una estrella». Chelique Sarabia presentó al joven talento ante Renato Capriles, quien no dudó en ficharlo para la plantilla vocal de la afamada orquesta Los Melódicos en 1966. Tras registrar varios temas de éxito, Navarro decidió dar el salto definitivo como solista.
Ese mismo año, consolidó una sonada relación con la reina de belleza María de las Casas McGil, Miss Venezuela 1965. Con su respaldo, el cantante firmó un histórico contrato con el sello transnacional Polydor para grabar su primer álbum en solitario, obra que selló su consagración absoluta. Distinguido por su minuciosidad en el vestir, modernidad y presencia escénica, Cherry se posicionó como un referente pop, realizando exitosas giras por Colombia, México, las Islas Antillas y España que lo consagraron como uno de los primeros artistas venezolanos en alcanzar proyección internacional genuina.
La despedida de un ídolo
Durante aquellas travesías internacionales, el artista comenzó a notar una inusual demora en la cicatrización de pequeños cortes al afeitarse; un síntoma que comentó en cartas privadas pero al que restó gravedad. A su regreso a Caracas, deslumbró a la audiencia en El Show de Renny, conducido por Renny Ottolina, en lo que terminaría siendo su última comparecencia pública, donde interpretó con maestría su tema grabado en Milán: «Aleluya».
Poco después de aquella histórica actuación, una severa hemorragia nasal obligó a su traslado de emergencia al Hospital Vargas de Caracas. Los médicos diagnosticaron aplasia medular, ordenando su internamiento inmediato. Ante el rápido deterioro de su cuadro clínico, se coordinó una intervención pionera con su hermano menor, René Navarro, quien ejerció de donante compatible para un trasplante de médula ósea.
Pese a los esfuerzos del cuerpo médico y las cadenas de oración que conmovieron al país entero, su organismo rechazó el injerto. Tras diez días de dura batalla clínica, Cherry Navarro falleció el 28 de septiembre de 1967, a los 23 años de edad y en la cumbre absoluta de su popularidad.
A décadas de su partida, el pueblo de Caripito y la cultura nacional mantienen viva la memoria de su hijo ilustre: el joven de Los Cerritos que llevó el nombre de Monagas a las más altas latitudes del espectáculo.

