CIUDAD DE MÉXICO. El Mundial de Fútbol de 2026 no será solo una edición más; está marcado para convertirse en el torneo más grande, ambicioso y emotivo en la historia de la FIFA. Con la histórica expansión de 32 a 48 selecciones y una inédita organización tripartita entre Estados Unidos, México y Canadá bajo el lema «We Are 26», el certamen que arranca este 11 de junio en el icónico Estadio Azteca significará también el cierre del capítulo más glorioso del balompié contemporáneo.
A lo largo de la historia, las Copas del Mundo han sido el escenario definitivo para que los gigantes cuelguen sus botines, emulando los adioses de Pelé en 1970 o de Ronaldo y Zidane en 2006. Sin embargo, esta edición norteamericana tiene un tinte único: despedirá en paralelo a las leyendas que dominaron y redefinieron el deporte rey durante las últimas tres décadas.
El último baile de una rivalidad legendaria
El torneo marcará el fin de la rivalidad más grande de la historia del deporte, personificada por dos atletas que desafiaron las barreras del tiempo:
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Lionel Messi (Argentina – 38 años): El vigente campeón del mundo y máximo referente global llega a su sexta cita mundialista —un hito inédito en el fútbol—. Tras tocar el cielo en Qatar 2022, el capitán albiceleste buscará defender la corona y estirar sus ya legendarios registros: es el único jugador con dos Balones de Oro mundialistas (2014 y 2022) y el máximo artillero argentino en el certamen con 13 tantos. Una última función de pura magia.
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Cristiano Ronaldo (Portugal – 41 años): Un monumento viviente a la disciplina y la longevidad competitiva. «CR7» asiste también a su sexto Mundial con un récord demoledor bajo el brazo: ser el único futbolista capaz de anotar en cinco ediciones consecutivas. Para el máximo goleador histórico de selecciones, el 2026 representa la última y más feroz batalla por bordar la única estrella que le falta a su vitrina.
Los guardianes de la vieja guardia
Junto a los astros de la época, otros sobrevivientes de aquella mítica Copa del Mundo de Alemania 2006 apagarán sus motores internacionales:
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Luka Modrić (Croatia – 40 años): El cerebro balcánico y maestro del tiempo se despide tras consolidar a Croacia en la élite global. Con un palmarés que incluye el Balón de Oro en Rusia 2018, el Balón de Bronce en Qatar 2022 y un récord de más de 196 apariciones con los Vatreni, Modrić dirá adiós en su quinto Mundial como uno de los mediocampistas más influyentes de todos los tiempos.
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Guillermo «Memo» Ochoa (México – 40 años): La muralla azteca pondrá fin a su ciclo con el «Tri» ante su propia gente. Ochoa entra al selecto club de las seis Copas del Mundo asistidas, dejando un legado de seguridad bajo los tres palos que incluye 4 porterías invictas en 11 partidos disputados.
Despedidas de oro a los 34 años
Una generación dorada de atacantes y creadores de juego también ha decidido que el continente norteamericano sea su última parada internacional:
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Neymar Jr. (Brasil – 34 años): El máximo artillero en la historia de la Canarinha cerrará su ciclo en su cuarto Mundial. Buscará el esquivo hexacampeonato para el Scratch y el hito personal de marcar por cuarta edición consecutiva.
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James Rodríguez (Colombia – 34 años): El eterno «10» cafetero, cuyo nombre quedó grabado en oro tras ser el Bota de Oro de Brasil 2014 y ganar el Premio Puskás, se retirará de la selección colombiana tras guiar al equipo en esta última travesía.
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Kevin De Bruyne (Bélgica – 34 años): El estratega del Manchester City y pilar de la generación dorada belga colgará la camiseta nacional. Con 13 partidos mundialistas y el histórico tercer lugar de Rusia 2018 en su registro, buscará el golpe definitivo con los «Diablos Rojos».
Un adiós definitivo para el orgullo africano
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Mohamed Salah (Egipto – 33 años): A diferencia de sus colegas, el icónico delantero del Liverpool ha decidido que el pitazo final de este torneo marcará su retiro definitivo del fútbol profesional. Tras regalarle a su nación dos goles en Rusia 2018, Salah disputará su segundo y último Mundial, dejando un vacío inmenso tanto en el balompié africano como en la élite europea.
El Mundial 2026 será recordado por sus estadios imponentes y su masividad, pero, por sobre todas las cosas, se escribirá en los libros de historia como el torneo donde los últimos «Inmortales» caminaron juntos hacia el ocaso, dejando un vacío imposible de llenar y un legado eterno para las generaciones venideras.

